Subir el archivo es lo fácil. Lo que retrasa una publicación son los requisitos de la cuenta, la prueba cerrada obligatoria y los formularios de la ficha — y los fallos que solo existen en la versión que firma Google. Esto es lo que aprendimos publicando Pax.
Cuenta personal o de organización: decide antes de pagar
La cuenta de desarrollador de Google Play cuesta 25 dólares, una sola vez. Hay dos tipos y la diferencia importa más de lo que parece:
- Personal: se abre con tu DNI. Si la creaste después del 13 de noviembre de 2023, no puedes publicar en producción sin una prueba cerrada previa (ver el punto 2). Tu nombre y tu dirección pueden aparecer públicamente si la app tiene compras.
- Organización: necesita un número D-U-N-S de tu empresa (gratuito, tarda unos días). No tiene la obligación de la prueba cerrada y la ficha muestra el nombre de la empresa.
Si tienes sociedad o la vas a tener, la cuenta de organización te ahorra dos semanas y da más confianza en la ficha.
La prueba cerrada: 12 testers durante 14 días seguidos
Es el requisito que más proyectos retrasa. Con cuenta personal, antes de pedir acceso a producción necesitas al menos 12 testers apuntados a una prueba cerrada durante los últimos 14 días sin interrupción. Si en algún momento bajas de 12, el contador vuelve a empezar.
- Recluta a 15 o 20, no a 12: siempre hay quien se da de baja sin querer.
- Los testers tienen que aceptar la invitación desde el enlace de la prueba y tener la app instalada. Apuntarlos al correo no basta.
- Al pedir producción, Google te pregunta qué probaste y qué cambiaste. Responde con detalle: es una revisión humana.
- Usa esos 14 días de verdad: es la primera vez que tu app corre en móviles que no son el tuyo.
El fallo que solo aparece en la versión de la tienda
Google Play vuelve a firmar tu app con su propio certificado (Play App Signing). Si usas Firebase, login con Google o claves de API restringidas a tu app, todas tienen que conocer tres huellas: la de depuración, la de tu clave de subida y la de Play App Signing (está en Play Console → Integridad de la app). Nosotros solo teníamos registrada la primera. Es una configuración de diez minutos que, si se olvida, deja la app inservible para todos los que la instalan desde la tienda.
Lo mismo vale para el optimizador de código: la compilación de release puede eliminar piezas que la de desarrollo conserva. Instala siempre en un móvil real la versión que descargas de la prueba cerrada antes de pensar en producción.
La ficha y los formularios
Play Console no te deja enviar la app a revisión hasta que completas todo esto. Resérvate una tarde:
- Política de privacidad en una URL pública. Obligatoria aunque la app no recoja datos.
- Seguridad de los datos: qué datos recoge la app, para qué y si se comparten. Incluye lo que recogen tus librerías (analítica, anuncios, informes de errores).
- Eliminación de la cuenta: si la app tiene cuentas, debe permitir borrarla desde la app y desde una página web.
- Acceso a la app: si hay login, unas credenciales de prueba para el revisor.
- Clasificación de contenido y público objetivo, con su cuestionario.
- Nivel de API objetivo: cada año Google sube el mínimo. Comprueba la tabla oficial antes de compilar.
- Icono de 512 px, gráfico destacado de 1024 × 500 y al menos dos capturas.
Que te encuentren: el título y la descripción corta
Google Play indexa sobre todo el título (30 caracteres), la descripción corta (80) y la larga. Pon en el título lo que la gente busca, no solo tu marca: «Pax: estoicismo diario» se encuentra; «Pax» a secas, no. La categoría también cuenta: elige la que usa tu competencia directa, no la más genérica.
Después de publicar
- Activa un informe de fallos (Crashlytics) antes de la primera versión pública, no después del primer problema.
- Publica en lanzamiento por fases (un porcentaje de usuarios) para que un fallo grave no llegue a todos a la vez.
- Contesta las reseñas: se ven en la ficha y Google lo tiene en cuenta.