El parte de trabajo es el papel más importante de la obra y el que peor se trata. Se rellena de memoria el viernes, se moja en la furgoneta y llega a la oficina cuando ya no sirve para nada. Aquí va qué debe llevar un buen parte, una plantilla para copiar y lo que hemos aprendido al pasarlo al móvil en Tajo.
Un parte de trabajo responde a una pregunta sencilla: qué se hizo hoy, en qué obra, quién lo hizo y con qué. De esa respuesta salen el coste real de cada obra, la certificación del mes y la discusión con el cliente cuando algo no cuadra. Si el parte falla, todo lo que va detrás se calcula a ojo.
Qué debe llevar un buen parte
No hay un modelo único: cada constructora lo adapta a su forma de trabajar. Pero los partes que sirven para algo comparten un esqueleto. Lo importante no es que tenga muchos campos, sino que cada campo se pueda sumar o comparar después.
- CabeceraFecha, obra y tajo (la zona o tarea concreta dentro de la obra). Sin obra no hay coste por obra.
- Cuadrilla y horasQuién estuvo y cuántas horas cada uno, no «4 personas, 8 horas». Las horas por persona son las que se multiplican por su coste.
- Trabajo hechoLas actividades, mejor elegidas de una lista que escritas a mano, y cómo quedó cada una: terminada, a medias, parada.
- MaquinariaQué máquina, cuántas horas y si es propia o alquilada.
- MaterialesLo que llegó y lo que se gastó, con el albarán si lo hay.
- IncidenciasLo que paró o retrasó el trabajo: falta de material, otro gremio en medio, lluvia, una orden que cambió.
- FotosDel trabajo terminado y de cualquier problema. Una foto con fecha vale más que tres líneas de explicación.
- ValidaciónQuién lo da por bueno, normalmente el encargado o el jefe de obra.
Un detalle que parece menor y no lo es: las actividades de una lista, no en texto libre. Fue una petición expresa de nuestro cliente en Tajo, y el motivo no es la comodidad. Si cada uno escribe a su manera, «alicatado», «Alicatado» y «alicatar baño» son tres cosas distintas para siempre, y nadie puede sacar cuántas horas se fueron en alicatar.
La plantilla: copia y adapta
Esta es la lista de campos que recomendamos como punto de partida. Sirve igual para un parte en papel, una hoja de cálculo o una app. Quita lo que no uses: un campo que nadie rellena solo enseña a la cuadrilla que el parte se puede dejar a medias.
Por qué el parte en papel llega tarde (o no llega)
El problema del papel no es el papel. Es todo lo que tiene que pasar para que ese papel acabe convertido en un número en la oficina.
- Se rellena tarde. Al final de la semana, de memoria. Las horas de un martes se reconstruyen el viernes, y se redondean.
- Viaja mal. Va en la guantera, en el bolsillo del pantalón, en una foto de WhatsApp con la mitad cortada.
- Alguien lo tiene que teclear. En la oficina, otra vez, con letra que no siempre se entiende. Cada transcripción es una oportunidad de error.
- Nadie avisa de lo que falta. Si un día no hay parte, se descubre cuando ya no se puede reconstruir.
- Las fotos van por otro lado. En el móvil de quien las hizo, sin saber a qué obra ni a qué día pertenecen.
Y un matiz importante: el parte no es el registro de jornada. Registrar a diario la hora de entrada y salida de cada trabajador es obligatorio por el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores, y esos registros se guardan cuatro años. El parte es control interno de la empresa. Pueden compartir datos, pero no son lo mismo, y no deberían depender uno del otro.
Cómo pasarlo al móvil sin que la cuadrilla lo odie
Pasar un parte a una app es fácil. Conseguir que lo rellene alguien con guantes, a las seis de la tarde y con ganas de irse a casa, no tanto. Esto es lo que aplicamos en Tajo:
- Lo mínimo por escrito. Botones grandes, listas para elegir, estados en un toque. Lo ideal: que el responsable deje asignado el tajo antes, que el trabajador lo acepte al fichar y que al salir solo confirme cómo quedó (terminado, pendiente, bloqueado o sin empezar).
- Dictar en vez de escribir. El trabajo que no estaba previsto se puede contar hablando. Tajo usa el reconocimiento de voz del propio Android: el audio no sale del teléfono ni se guarda, y funciona sin cobertura en los móviles que tienen el modelo de idioma descargado. Lo dictado lo interpreta código propio con un vocabulario de obra, no un modelo de IA, así que no se inventa actividades.
- Las horas se reparten solas. Nadie teclea minutos por tarea: las horas fichadas en la obra se reparten entre las actividades del día. Así el parte no se pelea con el fichaje.
- Sin cobertura, igual. El parte se guarda en el móvil y sube cuando hay red. Las fotos van primero al disco del teléfono, comprimidas, y luego a la nube.
- El fichaje nunca se bloquea por el parte. Si falta el parte, la salida se registra igual y queda marcado para que alguien lo reclame. Al revés sería absurdo: un fallo de un control interno te impediría cumplir una obligación legal.
- En su idioma. Las pantallas del parte, el dictado y las fotos están traducidas al español, inglés, francés y rumano. Quien no lee bien español no debería necesitar ayuda para hacer su parte.
Qué se gana: costes por obra y certificaciones con base
El parte digital no se justifica por ahorrar papel. Se justifica porque los datos llegan el mismo día, ya ordenados por obra, y se pueden sumar sin teclear nada.
- Coste real por obra. Horas por persona multiplicadas por su coste hora, más material, vehículos y otros gastos. En Tajo, si una ficha no tiene coste hora, el coste sale vacío y rotulado, nunca como 0 €: un cero en una suma es un dato falso que nadie distingue de «no costó nada».
- Desviaciones a tiempo. Comparar lo previsto con lo real cuando todavía se puede corregir, no al cerrar la obra.
- Certificaciones con respaldo. En obra pública, la Ley de Contratos del Sector Público (artículo 240) prevé certificaciones mensuales de la obra ejecutada. Llegar a esa medición con partes diarios y fotos fechadas da base para defender lo que se certifica.
- Menos llamadas. El panel de oficina enseña solo lo que falla: el parte que no llegó, las horas que no cuadran, el tajo bloqueado. No hace falta revisar trabajador por trabajador.
Por dónde empezar mañana
No hace falta una app para mejorar el parte. Hace falta decidir qué campos se van a sumar después y quitar el resto. Si cuando lo tengas claro el cuello de botella es la transcripción, el retraso o las fotos perdidas, entonces sí: pásalo al móvil, con el menor texto posible y sin bloquear nunca el fichaje.
El mejor parte no es el más completo. Es el que se rellena el mismo día.